En vísperas del día del libro la comunidad educativa recibió
la visita de la biblioteca rodante, Doña Galinda. En un espacio ambientado con
banderines, telas y almohadones, los niños y niñas, exploraron libros y compartieron
un momento de narración oral.
En el marco del Día Nacional de los Jardines de Infantes, de
las y los docentes de la Educación Inicial, en conmemoración del fallecimiento
de Rosario Vera Peñaloza, educadora y pedagoga riojana; fundadora del primer
jardín de infantes en el país, se desarrollaron múltiples actividades en
diferentes espacios para que niñas y niños puedan jugar, recrear y festejar.
Las actividades comenzaron el jueves 27 de mayo, con la
visita de Cecilia de Amsafe La Capital, una maravillosa cuentacuentos. Los
niños y niñas del jardín pasaron una hermosa tarde entre cuentos y merienda.
El martes 31, en una jornada llena de alegría y juegos,
integrantes del CEF 4 dieron la bienvenida a niñas, niños y docentes
agradeciéndoles por participar del festejo e invitándolos a disfrutar de la
jornada.
Y para culminar los festejos, en un emotivo encuentro los
estudiantes de séptimo grado agasajaron a los pequeños narrándoles diferentes
cuentos.
Durante la mañana y la tarde, se llevaron a cabo los actos escolares por el 212° Aniversario de la Revolución de Mayo.
Caracterizados con vestimentas típicas de la época, los
niños y niñas de tercer grado realizaron diferentes representaciones alusivas
en el acto por el Día de la Patria.
A diferencia de años anteriores, pudieron concurrir las
familias y disfrutar todos juntos del acto escolar.
Los presentes fueron convidados con deliciosos pastelitos y
tortas fritas preparadas por las familias de los estudiantes encargados del evento.
A través de un trabajo integrador de Ciencias Naturales y Tecnología,
los estudiantes de 4º grado aprendieron sobre el sistema solar y los planetas.
Según explicaron las docentes, las y los chicos demostraron una
gran capacidad de investigación a la hora de describir cada uno de los planetas y creativa para realizar móviles y maquetas.
El jueves 5 de mayo, fue un día a pleno cuento, la comunidad
educativa recibió la visita de Los Palabreros. En diferentes espacios patio, galería,
SUM y plaza se formaron rondas para escuchar y deleitarnos con sus relatos. Fue
un encuentro valioso y enriquecedor.
Los estudiantes de Segundo Grado acompañados por sus
docentes realizaron el acto para conmemorar una doble celebración: el Día
Internacional de los Trabajadores y el Día de la Constitución Nacional
Argentina.
El 1º de Mayo se conmemora en todo el mundo el Día del
Trabajador. Esto se lo debemos al Congreso Internacional de los Trabajadores
que instituyó esta fecha allá por julio de 1.889.
Antes de ese año el
trabajo de los hombres era de “sol a sol” tenían un descanso muy corto durante
la noche.
Después de dicha
fecha y con el correr del tiempo, el trabajador fue ganando dignidad, para su
persona con jornadas de ocho horas, con días de descanso, con vacaciones pagas
y con salarios lógicos para una vida sana, honrada y libre.
VIDEO-HOMENAJE A LAS Y LOS TRABAJADORES DE LA ESCUELA 4
VIDEO -RESUMEN DEL ACTO
VIDEO-LOS ESTUDIANTES DE SEGUNDO GRADO QUIEREN SER...
También el 1º de Mayo de 1853, luego de
encarnizadas luchas para organizar el Estado Argentino y a pesar de la ausencia
de Buenos Aires a las deliberaciones, se sancionó en la ciudad de Santa Fe la
definitiva Constitución Nacional, la que se transformó desde ese momento en
nuestra Ley Suprema, vértice principal de la pirámide jurídica e instrumento
propicio para consagrar obligaciones, derechos y garantías a todos los
habitantes y ciudadanos que habitan el suelo argentino. Homenajeamos a nuestra
Carta Magna y a aquellos que la hicieron posible.
Estudiantes y docentes de séptimo grado estuvieron a cargo del acto conmemorativo del Día del Veterano y Veterana, ex Combatientes y Caídos de las Islas Malvinas, el pasado viernes.
En el marco de los 40 años del conflicto del
Atlántico Sur, ratificamos, como hace ya casi 200 años, el reclamo por
ejercicio de la plena soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias
del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
¿POR QUÉ LAS MALVINAS SON ARGENTINAS?
Desde hace casi dos siglos, Argentina reclama la recuperación
de la soberanía en las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los
espacios marítimos circundantes. En 1833, Gran Bretaña invadió y ocupó las
islas, expulsando a sus autoridades y a parte de su población, quebrando de
este modo la integridad territorial argentina.
Se trató de una usurpación, ejercida por la fuerza y sin
argumentos jurídicos por parte del país europeo que llevaba adelante un proceso
de expansión territorial. Por su posición estratégica cerca de los dos océanos,
el archipiélago fue objeto de disputa de distintas potencias imperiales de la
época.
Desde esa usurpación, nuestro país realizó reclamos ante el
gobierno británico, solicitó arbitrajes internacionales y recurrió a los
organismos multilaterales que se conformaron en el siglo XX. A pesar de lo que
dictaminaron esos foros internacionales, al día de la fecha el Reino Unido no
ha brindado una respuesta al reclamo de soberanía.
Argumentos geográficos, históricos y jurídicos
·Desde un punto de vista histórico, la República
Argentina reclama la soberanía porque dichas islas son territorio heredado de
la Corona española y porque ejerció actos de soberanía tras la Revolución de
Mayo y la Declaración de Independencia.
·Desde el punto de vista geográfico, la República
Argentina reclama la soberanía porque las islas del Atlántico Sur forman parte
de la plataforma continental argentina.
·Y desde un punto de vista jurídico, porque
Argentina nunca dejó de reclamarlas, porque considera que la ocupación
británica constituye una violación de la integridad territorial argentina y
porque, en este marco, Naciones Unidas reconoce la existencia de un conflicto
de soberanía entre nuestro país y el Reino Unido, que insta a resolverlo
mediante la negociación entre ambos países.
¿QUÉ PASÓ EN LA GUERRA DE MALVINAS?
El 2 de abril una fuerza conjunta argentina desembarcó en
las cercanías de Port Stanley, pronto rebautizado como Puerto Argentino, y
recuperó las islas luego de breves combates. Los responsables políticos de esta
decisión fueron
los dictadores Leopoldo Galtieri y el Jefe de la Armada,
Jorge Isaac Anaya, quienes pretendían forzar a los británicos para iniciar
negociaciones.
De hecho, durante abril, la actividad diplomática estuvo
relacionada con el conflicto bélico. Los países latinoamericanos apoyaron la
posición argentina, salvo excepciones, ya que en las votaciones de los organismos
internacionales se abstuvieron tres países: Chile, Colombia, y Trinidad y
Tobago. Estados Unidos se inclinó a favor de Gran Bretaña, a pesar de lo
esperado por la cúpula militar argentina, que imaginó que este país se
mantendría al margen como “agradecimiento” por la colaboración que la dictadura
argentina había prestado a la intervención norteamericana en América Central,
especialmente en Nicaragua.
El primer ataque británico fue el bombardeo aéreo a Puerto
Argentino el 1º de mayo, a días de recuperada su posición en las Islas
Georgias. Las mayores pérdidas marítimas fueron dos: el crucero argentino ARA
General Belgrano, hundido el 2 de mayo, que provocó la muerte de 323
tripulantes, y el crucero inglés Sheffield, hundido por la fuerza aérea
nacional, días más tarde. El 21 de mayo las tropas británicas desembarcaron al
noreste de la Isla Soledad. A partir de allí, la aviación nacional luchó
tenazmente contra la aviación y la flota británicas; mientras éstas cercaban
las posiciones terrestres, lo que empeoraba las condiciones de vida de los
soldados argentinos -a las que se sumaban la tensión de la espera por la
ofensiva y los bombardeos diarios. La derrota argentina comenzó con los duros
combates en Puerto Darwin del 27 y 28 de mayo, y los desplegados entre el 10 y
el 14 de junio en los cerros que rodean Puerto Argentino, que concluyeron con
la firma de la rendición definitiva por parte del gobernador militar Mario
Benjamín Menéndez.
Los soldados argentinos, en su condición de prisioneros de
guerra, permanecieron en las islas Malvinas unos días más (en el caso de
algunos oficiales y soldados, hasta julio), concentrados en el aeropuerto hasta
que fueron embarcados de regreso al continente; primero llegaron a los puertos
patagónicos y luego fueron devueltos a sus guarniciones y hogares. En muchos
casos en condiciones de semiclandestinidad, con la orden expresa de no hacer
declaraciones a la prensa y no contar lo que habían vivido a sus familiares, lo
que generó uno de los mayores traumas de la posguerra.
La guerra de Malvinas produjo la muerte de 649 argentinos
durante su desarrollo, y heridas a otros 1063. Murieron, asimismo, 255
británicos. Es importante recordar que más de la mitad de estos soldados que
integraron las filas del Ejército y la Marina lo hacían en condición de
conscriptos. La gran mayoría de ellos tenían entre 19 y 20 años y provenían de
distintas regiones del país.
En el contexto de la posguerra, los combatientes
protagonizaron destacadas «batallas» políticas y simbólicas por el
reconocimiento social. Por un lado, porque enfrentaron la política de
borramiento iniciada por la última dictadura militar y por otro, porque
debieron disputar su lugar social con una serie de discursos que los fijaba en
tres representaciones cerradas: como protagonistas no entrenados del evento
bélico; como el retrato del patriotismo de los argentinos; como víctimas del
autoritarismo del régimen. Ninguna de estas miradas coincidía del todo con sus
propias vivencias de la guerra y la posguerra, atravesadas por dilemas y
paradojas. Estas «batallas» por el reconocimiento social debieron ser libradas
en el mismo momento en que los ex soldados debían lidiar con los terribles
efectos postraumáticos de la guerra y en un contexto de escasa o nula respuesta
estatal y social a las demandas de trabajo, vivienda y salud. Aún cuando no hay
cifras oficiales al respecto, es un hecho conocido que durante los años de la
posguerra se suicidaron muchos sobrevivientes de la guerra.
Dentro de estas batallas por el reconocimiento social,
debemos mencionar también aquellas que hicieron posible visibilizar que las
mujeres también fueron protagonistas de la Guerra de Malvinas: como
instrumentistas quirúrgicas y enfermeras; como personal a bordo de aviones que
trasladaban heridos de las islas al continente; como oficiales o personal de
buques mercantes con tareas logísticas; o como parte de operaciones de
inteligencia. En 2012, la Resolución 1438 del Ministerio de Defensa reconoció
las actuaciones de varias de estas mujeres y las filió históricamente con
Manuela Pedraza y Juana Azurduy. Treinta años después del conflicto bélico, un
documento oficial comenzaba a mirar la guerra con otras lentes que empezaron a
desarmar los estereotipos de género.
A lo largo de toda la historia hombres y mujeres se
enfrentaron en guerras para dirimir sus tensiones territoriales, económicas,
sociales y políticas, cuyo balance inevitable siempre fue el dolor: pérdidas de
millones de vidas, exterminios étnicos, religiosos y sociales, a veces de
civilizaciones enteras, daños económicos y destrucciones irreparables, olvido
de formas culturales y abandono de creencias, idiomas, costumbres, entre otros.
Los conflictos bélicos violan los más mínimos Derechos Humanos y es por eso que
las sociedades modernas tienden a resolver sus diferencias en el marco de las
negociaciones diplomáticas. La transmisión de modelos pacíficos de
resolución de problemas es fundamental para la construcción de naciones más
justas, equitativas, libres y democráticas.